Mil Pedazos: lo que deja el duelo
A partir de ahí, la película toma dos caminos: el de él, que no quiere ser encontrado porque ya se perdió para siempre en el momento del accidente; y el de ella, que despierta tres meses después y emprende una búsqueda incansable, intuitiva, física y urgente -como hace toda mujer que busca-. Él queda marcado por el trauma y, probablemente, la culpa. Ella representa algo que es tan simple como complejo: la necesidad de llorar en los restos, de ir al cuerpo.
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