La vocación de un cine de género, incombustible en la carrera de Jorge Olguín, acá retoma una serie de elementos que se observaron en pasadas producciones. El tema del folclore y su oscurantismo como forma de entender las relaciones de poder y personajes que se adentran en lo desconocido, conviven aquí bajo una mirada de cine de suspenso y terror. La intriga política de facciones de brujos que luchan entre sí y los intentos de José González, fiscal enviado desde Santiago para investigar una serie de extraños sucesos en Chiloé, aportan con el motor de la trama que va mostrando caras y caretas.









