Ahora bien, energía no equivale a radicalidad. Matapanki funciona como una película pop hecha con signos punk procesados como estilo. Si bien la película trabaja con ruido, suciedad, fealdad, agresividad gráfica, rabia, barrio, pogo y descontrol, reorganiza todo eso dentro de una sintaxis rápida, apoyada en el gag (remate cómico), en la exageración y en una legibilidad alta y reconocible. Su fuerza no pasa por romper de fondo con las formas dominantes de la imagen, sino por administrar con eficacia ese exceso










