Con un elusivo guion, los conflictos encapsulados que nos entrega su directora Valentina Opazo se generan por medio de fantasías en la que cada una proyecta el deseo hacia la otra o el acto de grabar como punto de fuga al recuerdo de un espacio más abierto. A medida que vamos avanzando en círculos en el mismo día, la película va dándole protagonismo a una incertidumbre temporal que comienza en las protagonistas y que poco a poco va traspasándose al espectador.








