Envuelto en secuencias que interrumpen diálogos, aparentes divagaciones desde la ventana de su casa o cómo poner punto final a reflexiones que parecieran nunca detenerse, don Ignacio pone atención a la distancia entre filmar la memoria y la plasticidad del medio que la contiene. No por nada, en una de las frases más lúcidas del documental, lo escuchamos decir “cuando el cuerpo deja de estar, se convierte en imagen”.











